miércoles, 27 de junio de 2012

(14) HUMANO, DEMASIADO HUMANO


14.

Resonancia simpática. Todas las vibraciones de cierta intensidad comportan una resonancia de sensaciones y humores afines; revuelven, por así decir, la memoria. Hacen que algo en nosotros recuerde y se haga consciente de estos estados similares y de su origen. Fórmanse así rápidas asociaciones habituales de sentimientos y pensamientos, las cuales finalmente, cuando se suceden con la rapidez del rayo, ni siquiera son ya percibidas como complejos, sino como unidades. En este sentido se habla del sentimiento moral, del sentimiento religioso, como si fuesen unidades sin más, cuando en verdad son ríos con cien manantiales y afluentes. También aquí, como tantas veces ocurre, la unidad de la palabra no garantiza para nada la unidad de la cosa.


Comentario.
Aforismo que retoma la idea central del aforismo 1la existencia de una realidad “atómica” de los sentimientos e ideas- y la desarrolla en el sentido de que cada idea o sentimiento “atómico” –es decir, simple- iría generando en nuestro interior por resonancia simpática –por asociación afectiva-; estructuras mucho más complejas –por ejemplo la del sentimiento moral y la del sentimiento religioso- que luego son tomadas equivocadamente como realidades fundamentales y unitarias, despreciando así el proceso de formación.

una sucesión compleja convertida en una aparente unidad simple.

Este Proceso de síntesis se ve facilitado por la operación  descrita en el aforismo 11; tomar al lenguaje como realidad fundamental en la acción de nombrar, creer que hay una relación transparente entre la palabra y la realidad, que sólo con nombrar se estaría expresando el conocimiento supremo de la cosa nombrada.

Aquí, que la palabra expresa la dimensión correcta de la cosa.

dicho de otro modo, la denuncia de una doble ilusión:

La ilusión de unidad de los sentimientos.

La ilusión de  unidad de la palabra.

 

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