jueves, 7 de junio de 2012

(9) HUMANO, DEMASIADO HUMANO


9.

Mundo metafísico. Es verdad que podría haber un mundo metafísico; su posibilidad absoluta difícilmente puede combatirse. Consideramos todas las cosas con la cabeza humana y no podemos cortar esta cabeza; sigue sin embargo en pie la pregunta de qué quedaría del mundo si se la seccionase. Es este un problema puramente científico y no muy apropiado para preocupar a los hombres; pero todo lo que hasta ahora les ha hecho las hipótesis científicas valiosas, terribles, placenteras, lo que las ha creado, es pasión, error y autoengaño; son los peores de todos los métodos de conocimiento, no los mejores, los que han enseñado a creer en ellas. Una vez que se han denunciado estos métodos como el fundamento de todas las religiones y metafísicas existentes, se las ha refutado. No queda entonces más que aquella posibilidad; pero absolutamente nada puede comenzarse con ella, y mucho menos puede hacerse depender felicidad, salud y vida de las hebras de una tal posibilidad. Pues absolutamente nada podría predicarse del mundo metafísico, sino que es absolutamente otra cosa, otra cosa para nosotros inaccesible, incomprensible; sería algo con propiedades negativas. Si la existencia de un mundo tal estuviese tan bien probada, se establecería entonces, sin embargo, que precisamente su conocimiento sería el más indiferente de todos: más indiferente todavía que para el navegante acosado por la tempestad debe serlo el conocimiento del análisis químico del agua.



Comentario.
“Consideramos todas las cosas con la cabeza humana y no podemos cortar esta cabeza” afirma Nietzsche como una forma de sintetizar el postulado con que Schopenhauer a su vez sintetizaba la filosofía de Kant; “el mundo es mi representación”

Fuera de este mundo como representación está la “cosa en sí”, inaccesible, incomprensible.

Es ese para Nietzsche el reino de lo metafísico.

Llegados a este punto reconoce que la posibilidad o imposibilidad de ese reino no puede discutirse por principio. “¿qué queda del mundo sin nos seccionásemos la cabeza?"

Para él no participamos ni participaremos en alguna forma con la llamada “cosa en si” por lo que su conocimiento nos resulta indiferente y todo lo que se ha fundado en esta imposibilidad; las religiones, las filosofías metafísicas, la moral, resultan por ello mismo falsas.




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