15.
En el mundo no hay ni dentro ni
fuera. Así como Demócrito
trasplantó los conceptos de arriba y abajo al espacio infinito, donde no tienen
sentido, así los filósofos en general trasplantan el concepto de “dentro y
fuera” a la esencia y la apariencia del mundo: creen que con sentimientos
profundos se profundiza en lo interno, se aproxima uno al corazón de la
naturaleza. Pero estos sentimientos sólo son profundos en la medida en que con
ellos, apenas perceptiblemente, se estimulan regularmente ciertos complejos
grupos de pensamientos que llamamos profundos: un sentimiento es profundo
porque tenemos por profundo el pensamiento acompañante. Pero el pensamiento
profundo puede sin embargo estar muy lejos de la verdad, como por ejemplo el
pensamiento metafísico: si del sentimiento profundo se descuentan los elementos
de pensamiento mezclados con él, queda el sentimiento intenso, y éste no
garantiza respecto al conocimiento nada más que a sí mismo, tal como una fe
intensa no prueba más que su intensidad, no la verdad de lo creído.
Comentario.
La resonancia simpática que en el aforismo anterior
(14) se describió como existente entre los sentimientos afines, agregándose cada
vez más y más en estructuras complejas que definirían a los grandes
sentimientos. Es analizada aquí ampliada a los pensamientos.
La división de la realidad entre apariencia y “cosa en
si” hace creer que lo profundo es una especie de participación privilegiada con
aquella “cosa en sí”, a pesar de que como ya se dijo tal acceso con un “interior
del mundo” es tan absurdo como los concepto de abajo y arriba en un espacio
infinito.
Cuando ciertos sentimientos intensos se asocian a
pensamientos profundos se toman erróneamente también como sentimientos
profundos. Se dice de ellos que su intensidad es prueba de la verdad del
pensamiento.
Nietzsche nos advierte que un sentimiento intenso no
es prueba de conocimiento alguno, sólo lo es de su propia intensidad.
El sentimiento intenso no es un tipo de puente
privilegiado que nos comunica con lo “en sí” –el cual es inaccesibles según el
modelo del mundo como representación-, sino sólo un tipo de agregación –por resonancia
simpática- de sentimientos mucho más simples.
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