miércoles, 6 de junio de 2012

(6) HUMANO, DEMASIADO HUMANO.


6.

El espíritu de la ciencia, poderoso en la parte, no en el todo. Los ámbitos de la ciencia menores y separados son tratados de manera puramente pegada a los hechos; por el contrario, las grandes ciencias generales, consideradas como un todo, ponen en los labios la pregunta –una pregunta por cierto muy poco pegada a los hechos-: ¿para qué?, ¿con qué provecho? Debido a esta consideración del provecho, son tratadas menos impersonalmente como un todo que en sus partes. Ahora bien, en la filosofía, en cuanto que en la cima de toda la pirámide del saber, se plantea involuntariamente la pregunta por el provecho del conocimiento en general, y toda filosofía tiene inconscientemente el propósito de atribuirle el máximo provecho. Por eso en todas las filosofías hay tanta metafísica de alto vuelo y un tal recato ante las soluciones aparentemente insignificantes de la física; pues la significación del conocimiento para la vida debe aparecer tan grande como sea posible. Aquí radica el antagonismo entre los ámbitos científicos particulares y la filosofía. Esta quiere lo que quiere el arte: darles a la vida y a la conducta la profundidad y el significado mayores que sea posible; en aquéllos se busca el conocimiento y nada más, resulte de ello lo que quiera. Hasta ahora no ha habido todavía ningún filósofo entre cuyas manos la filosofía no se haya convertido en una apología del conocimiento; todos ellos son optimistas al menos en este punto de que debe atribuírsele la máxima utilidad. Todos ellos son tiranizados por la lógica: y ésta es, según su esencia, optimismo.



Comentario.

Denuncia de la existencia de un habito en la raíz de la filosofía que también comparte con el arte y es el de intentar introducir en el conocimiento la semilla de la cuestión de “¿Qué provecho tiene para el hombre?” Y de esta forma justificar todo conocimiento como existente en razón del hombre y no por si mismo que es como lo concibe la ciencia. 

La ciencia toma los conocimientos por lo que son sin buscar acomodarlos a un sentido antropomórfico. 
La filosofía falsea en su afán de significados para la vida de los hombres, lo que es entendible por ser un procedimiento de hace una gran violencia al intentar reducir el todo a la parte, el universo a el hombre.

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