jueves, 7 de junio de 2012

(8) HUMANO, DEMASIADO HUMANO.


8.

Explicación neumática de la naturaleza. La metafísica explica la escritura de la naturaleza por así decir pneumáticamente, tal como antaño hacían la iglesia y sus doctores con la biblia. Requiérese mucha inteligencia para aplicarle a la naturaleza la misma clase de rigurosa exégesis que los filósofos han establecido ahora para todos los libros, con el propósito de entender, simplemente, lo que el texto quiere decir, pero no husmear, ni siquiera suponer, un doble sentido. Pero, así como por lo que a los libros se refiere la mala exégesis de ningún modo está completamente superada y aun en la sociedad más culta uno se tropieza de continuo con restos de interpretación alegórica y mística, lo mismo sucede con respecto a la naturaleza, y mucho peor aún.



Comentario.
Neuma o pneuma es un término que proviene del griego que significa “espíritu”, soplo, halito, viento y que suele usarse para designar a un ser inmaterial, el alma.
Así, la explicación neumática de la naturaleza es la explicación metafísica. Un doblez interpretativo que busca explicar lo físico a través de lo no físico.
Nietzsche sirviéndose de su formación como filólogo nos ofrece un ilustrativo ejemplo de lo que sería una explicación metafísica o pneumatica del mundo. Para él viene a ser semejante a la labor de interpretación de un texto en la que no se basta con el sentido literal del mismo sino que se busca incansablemente un doble sentido en cada palabra, una interpretación en términos metafóricos.
Lo mismo pasa con la filosofía. No se basta como si es el caso de la ciencia con obtener un conocimiento del mundo por sí mismo –lo que el mundo dice- sino que busca desesperadamente un mensaje cifrado en el, un mensaje que le susurre un significado secreto para la vida del hombre.

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